Filete
El corte más tierno del animal y uno de los más magros. Pieza chica y pareja, sin nervio.
- Sartén
- Plancha
- Horno
Se cocina rápido y a fuego alto. Pasado de cocción pierde lo que lo hace valer.
Qué es cada corte, para qué sirve y en qué preparación rinde mejor. Si no sabes cuál pedir, parte por acá: nuestra asesoría técnica está incluida y te ayudamos a elegir según lo que vayas a cocinar.
El corte más tierno del animal y uno de los más magros. Pieza chica y pareja, sin nervio.
Se cocina rápido y a fuego alto. Pasado de cocción pierde lo que lo hace valer.
Alargado y con vetas de grasa repartidas en la carne. Esa grasa se derrite al cocinar y es la que da el sabor intenso.
Mientras más vetas, mejor alimentación del animal y más sabor.
Magro y tierno, de fibra pareja. Es el corte de bistec por excelencia.
Rinde parejo y es fácil de porcionar: buena opción para carta con volumen.
Viene del diafragma. Fibra larga y sabor profundo, más marcado que el de un lomo.
Poco tiempo y fuego directo. Se corta en contra de la fibra al servir.
Triangular, cubierto por una capa gruesa de grasa en una cara. Es el corte estrella del asado.
Se cocina con la grasa hacia el fuego primero, para que selle y bañe la carne.
Semicuadrado, rojo oscuro y con poca grasa. Uno de los más usados para churrasco.
Rendidor y de precio contenido: funciona bien en almuerzo rápido.
De la pierna, magro y liviano, con poca grasa.
Al ser magro conviene no pasarlo de cocción o queda seco.
De la pierna, de fibra firme. Aguanta bien tanto el fuego directo como la cocción larga.
Versátil: sirve para carta de parrilla y para preparaciones de olla.
Rico en colágeno y tejido conectivo. Necesita tiempo, y ese tiempo es justamente lo que lo vuelve sabroso.
Cocción lenta y húmeda. En cazuela es el corte tradicional.
El clásico de la parrilla. Hueso y carne juntos, con la grasa que lo mantiene jugoso.
Fuego indirecto y paciencia: la carne tiene que soltarse del hueso.
Costillar corto de la parte alta, más tierno y de carne más pareja que el costillar entero.
Formato de porción individual, cómodo para carta.
Con hueso y una capa de grasa al borde. Cocción rápida.
La grasa del borde se dora y aporta sabor: no conviene retirarla antes.
Magra y de precio conveniente. Responde muy bien a la cocción lenta.
Buena relación rendimiento-precio para volumen.
Muy magro y de forma pareja. Se presta para rellenar.
Por magro, cuidar el punto: se seca si se pasa.
Corte delgado con grasa entreverada que se dora al fuego. Cocción muy rápida.
Sirve de entrada mientras se cocina el resto del asado.
Pieza grande y tradicional, llena de sabor.
Corte de celebración: rinde mucho por pieza.
La parte más magra del ave, de cocción rápida y sabor suave.
Admite bien marinados, que es como gana sabor y jugosidad.
Carne más oscura y jugosa que la pechuga, con hueso y piel.
Perdona la cocción: difícil que quede seco.
Formatos porcionados del trutro, prácticos para servicio.
Porción pareja y control de costo por plato.
Tira interna de la pechuga, chica y muy tierna.
Cocción de minutos: ideal para preparaciones al momento.
Chuletas del lomo, con el hueso largo limpio. Tiernas y de presentación vistosa.
Fuego fuerte y poco tiempo, sellando por ambos lados.
De la pierna, con hueso y colágeno. Pide cocción larga.
Con tiempo la carne se deshace sola y el jugo espesa.
La pieza completa para asado, o dividida según el uso.
El asado al palo pide varias horas de fuego indirecto.
Glándula de textura suave por dentro y crocante por fuera cuando se dora bien.
Fuego medio para que dore sin quemarse. Entrada clásica de asado.
Corte transversal del garrón, con el hueso y su médula al centro.
Cocción larga: la médula aporta cuerpo al jugo.
Pieza compacta que requiere cocción larga y luego pelado.
Se cocina, se pela en caliente y recién ahí se porciona.
Interiores tradicionales del asado chileno.
Van primero a la parrilla, mientras el fuego está más fuerte.
Listos para la parrilla, abren el asado mientras se cocina el resto.
Fuego medio y sin pinchar, para que no pierdan el jugo.
Formato porcionado de gramaje parejo.
El gramaje parejo permite controlar el costo por plato.
Aporta grasa y sabor ahumado a otras preparaciones.
Se usa tanto de guarnición como de ingrediente de fondo.
Elaborados tradicionales del asado y la mesa chilena.
Sólo necesitan calor: ya vienen cocidos.
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